jueves, 24 de noviembre de 2011

7.- El último rayo del atardecer.

La paz, este es el tema del cuento de hoy.
La mayoría de nosotros deseamos que haya paz tanto en el mundo como en nuestros pequeños universos.
Para lograrlo hay que trabajar en ello porque la paz no se define en oposición a la guerra, no es omisión de cualquier acción que produzca dolor o sufrimiento, sino que es acción, o debería ser acción encaminada hacia la realización de la alegría, de la belleza, de la armonía y de la prosperidad en nuestras vidas.
Esta acción tendría que comenzar en uno mismo.
Cuántas veces nos hemos hecho la guerra a nosotros mismos y hemos permitido que pensamientos inútiles guíen nuestro razonamiento y nuestros sentimientos, repercutiendo en nuestro entorno.
Veamos lo que ocurre con la protagonista de este cortito cuento y cómo ella logra hacer las paces consigo misma.


Ahora que has escuchado el cuento, te habrás fijado en que Amalia deja a un lado las frases tipo “y si”, como “ y si no hubiera hecho esto” o “y si hubiera hecho esto otro” que provocan una devastadora guerra interna. En cambio observa a la Naturaleza, la cual nos enseña a través de sus ciclos que no hay lugar para la desesperación, pues el sol se pone todas las noches pero igualmente sale todas las mañanas, lo mismo que después del invierno siempre llega la primavera. Porque es posible que la Naturaleza nos muestre muchas veces su cara más terrible y destructiva pero después siempre hay nacimiento porque la Vida no se detiene y eso es precisamente la Naturaleza, Vida.
Gracias a esta observación, la paz se abre paso en Amalia y revierte en su entorno, lo pronto trae la prosperidad que tanto desean su marido y ella.