martes, 21 de junio de 2011

3.- El reflejo de la luna.


Por favor, escucha en primer lugar la historia.
Seguidamente, te invito a que leas la explicación.



Los sentimientos no forman parte del currículum escolar, sólo la vida puede enseñarnos. Tanto es así, que a veces confundimos unos sentimientos con otros, expresándolos inadecuadamente.
En el caso de Marta, muestra su tristeza como enfado hacia si misma por no querer sentirse triste, culpable por tener ese sentimiento y que los demás sufran por ella y como frustración al no saber que hacer con todo ello.
Si Marta hubiera expresado desde un principio su tristeza, se habría evitado los otros tres sentimientos.

Algunos piensan que retener los sentimientos es signo de madurez o incluso que hacerlo es sólo patrimonio femenino o infantil, despreciando a quienes los expresan , cuando es precisamente lo contrario.

Deberíamos escucharnos y expresarnos libremente, aceptando lo que sentimos y a su vez, acompañar a los demás permitiéndoles que ellos también expresen sus sentimientos, escuchándolos como si fueran palabras con las que nos están hablando y no tratar de minimizar sus expresiones, bien por incomodidad propia, bien porque al amarlos queremos que se sientan bien.
Todos nos hemos sentido mejor después de una larga llorera y al final ese sentimiento de liberación nos permite abrirnos a nuevos caminos.

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